Evolución, revolución, masturbación.


Hasta los limones, tan mal cortados en aquellas sonrisas, sabían que el éxito no iba a durar hasta que saliera el sol, así que aprovecharon las últimas horas de vida, y acicalándose en el baño del bar, se prometieron la una a la otra que nunca triunfarian en solitario.

Oscuro descenso a la cima.

El proceso ya era similar al conocido en los tugurios del París de la época como baile apache. El artista corre con el papel femenino: da patadas de afirmación en el suelo, grita desafiante unas veces y otras afecta indiferencia, resiste los avances de su perseguidor con absoluto desprecio... recibe su poquito de zarandeo y arrastre... da algunos chillidos para que la cosa no decaiga... y, finalmente con un grito agónico maravillosamente ambiguo, ¡dolor, éxtasis!... se entrega rendida... ¡Plas, plas, plas, plas!... ¡Es mi hombre!... Se encienden las luces y Todos, tout le monde, aplauden.

Septiembre nos odia.

El estribillo de este mes es; todo lo que no hay. ¿te ha gustado?, no?, da igual, como ya he dicho, este mes a nadie le importa, porque no hay.

Demasiado tarde para tener un Plan B.

Bonito agujero en el que esconder la droga – dijo Alicia mientras se inclinaba hacia el viaje psicotrópico siguiendo al escurridizo humo blanco.